martes, 22 de octubre de 2013

UNA VISIÓN: RADIONOVELA Y RADIO TEATRO

LA RADIONOVELA


Surgió entonces la radionovela, relato dramatizado difundido por capítulos a través de las ondas de radio.
Heredera de la novela por entregas y sobre todo del folletín, la duración de la obra dependía muchas veces del interés de la audiencia, alargándose a veces por meses.

Algunas radionovelas americanas emblemáticas (El Derecho de Nacer, entre otras) fueron después llevadas a otros soportes, como la televisión e incluso el cine, o el cómic (El Siniestro Doctor Mortis).

En su época de auge, las compañías de radionovelas hacían giras por el país y presentaban una versión teatral de la radionovela en ciudades y pueblos.
El público de provincia llenaba las salas en que se presentaban, abanderizándose con los personajes: gritaban durante la representación e incluso agredían a los malos (cosa que también sucede hoy con las teleseries).

Estos se basan en  voces, historias y sonidos, aún siguen vivos. Melodramáticas que cautivaron a las audiencias con sus relatos de amor, odio y pasión. 

Recuerdos con afectos, el género de la radionovela en Colombia En la historia de la radio este género tuvo su origen en Cuba, en ese momento Fernando Londoño Henao, directivo de Caracol, adquirió para Colombia los derechos de adaptación de la legendaria “El Derecho de Nacer” original de Félix B. Caignet, obra que más adelante se transmitía en varios países de Latinoamérica y era caracterizada por actores nativos.


el efecto en los receptores.

Todos los títulos de radionovela permitían al radioescucha despegar de su asiento y trasladarse a la escena, porque el género pretendía una cercana vinculación con su público. Desde la cotidianidad, la maravilla o la fantasía, el radioyente visualizaba los hechos, con una particularidad: era la perspectiva de cada quien, y no existía una igual a otra, porque el sólo escuchar permitía la singularidad del mensaje, no desde el emisor –porque lo que se radiaba era un capítulo de la historia-, pero sí, en el receptor, que interpretaba de modo diverso lo narrado.






EL RADIO TEATRO
Historia del Radio teatro.
El radio teatro argentino
Cuando a comienzos de 1929 una audición de música campera conducida por Roberto Torres y Francisco Mastandrea parecía agotarse, este último, inspirado en las novelas por entregas tan en boga en aquella época, crea "La caricia del lobo", "una novela radial, la primera obra radiofónica que no concluiría en un solo día o en el espacio de una audición"
Hasta ese momento se habían difundido programas unitarios de teatro radial y programas como el ya mencionado de Mastandrea, denominados en la época "revistas radioteatrales", en los que se combinaban números de música y canciones folklóricas con la representación de breves escenas o "sketchs" de ambiente campero. Los que le siguen toman la temática y la estructura del folletín y el drama gauchesco.

En la programación radial de 1933 había cuatro compañías radioteatrales, dos años más tarde se produce una explosión del género que sólo se interrumpirá con el arribo de la televisión y que se manifiesta en la creación de nuevas compañías; en la diversificación temática del género, de acuerdo a exigencias de un público cada vez más amplio y heterogéneo, y en la incorporación de autores para cubrir la demande de adaptaciones y novelas originales.



En la búsqueda de temas y fórmulas de segura repercusión, la radio se nutre de la novela popular, fuente aprovechada ya por otros medios como el cine y la historieta. Con una variedad tal que mezcla novelas de capa y espada, de aventuras, policiales e históricas con la novela sentimental o "rosa" que terminara imponiéndose en la década siguiente. Pero el género se diversificó todavía más. Habrá un radio teatro infantil; un radio teatro familiar y costumbrista; un radio teatro dirigido a un público de clase media predominantemente femenino que gustaba de las historias de amor con final feliz y finalmente la línea gauchesca.




La radionovela y el radio teatro 
  
Desde la invención de la imprenta hasta comienzos del siglo XX, y con el aumento de la alfabetización, el papel y la tinta fueron el soporte privilegiado por los creadores tanto cultos como populares. 
La oralidad perdió parte de su relevancia, quedando restringida a los sectores rurales y a las capas bajas de la sociedad. 
Sin embargo, esta situación sufrió un vuelco con la invención de la radio. 
Con ella, la palabra conquistó nuevos espacios, validándose como soporte de la transmisión literaria.







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